Quien Determino Que Era La Puerta Santa

Image
La Puerta Santa, símbolo del inicio del Año Santo y el paso del pecado a la gracia, fue establecida como rito jubilar por el Papa Martín V en 1423, abriéndola por primera vez en la Basílica de San Juan de Letrán. Aunque el Papa Celestino V inició la tradición en 1294, Martín V institucionalizó el acto.  Aquí los detalles clave: Origen del rito: Papa Martín V en el Jubileo de 1423, realizado en la Basílica de San Juan de Letrán. Significado:  Representa a Jesucristo, quien dijo: "Yo soy la puerta" (Juan 10:7). Desarrollo:  El Papa es quien usualmente abre la puerta para iniciar oficialmente el Jubileo, simbolizando la entrada a la misericordia de Dios. Antecedente:  Una forma temprana de "perdonanza" vinculada a la puerta existía desde 1294 con el Papa Celestino V en Santa María de Collemaggio.  Actualmente, el acto de cruzar la Puerta Santa, que se encuentra en las cuatro basílicas mayores de Roma (San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros ...

Hoy En La Iglesia Celebramos a Santa Mónica, Madre De San Agustin


“Cuántas lágrimas derramó esa santa mujer por la conversión del hijo! ¡Y cuántas mamás también hoy derraman lágrimas para que los propios hijos regresen a Cristo! ¡No perdáis la esperanza en la gracia de Dios!”, dijo el Papa Francisco durante la homilía de la misa de apertura del capítulo general de la Orden de San Agustín (28 de agosto de 2013). El Santo Padre aludía así a Santa Mónica (331-387) y la manera particular como se ganó el Cielo.

Mónica nació en Tagaste, norte de África (actual Argelia), el año 331. Siendo joven, por un arreglo de sus padres, se casó con Patricio, un hombre violento y mujeriego. Alguna vez le preguntaron por qué su marido nunca la golpeaba teniendo tan mal genio. Entonces ella respondió: "Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto la pelea, pues.... no peleamos". Quizás, tal actitud podría pasar por simple sumisión o pasividad, pero, por el contrario, en ella denotaba humildad y prudencia. Mónica sabía muy bien que la violencia no conduce sino a más violencia. Por eso, es más lógico pensar que ella escogió el mejor camino: el de la perseverancia, la caridad comprometida, la paciencia y la inteligencia.

Mónica sin lugar a dudas jugó un rol muy activo dentro de su familia. Nunca dejó de rezar y ofrecer sacrificios por la conversión de su esposo, cosa que finalmente logró. El padre de Agustín se bautizó poco antes de morir y dejó este mundo como cristiano.

Ciertamente, la relación con Agustín pasó por periodos difíciles en los que hubo tensiones e incomprensiones que pusieron a prueba su paciencia y su fe. Más de una vez pensó que todo esfuerzo era inútil, especialmente cuando veía a su hijo comportarse de manera inmoral. Se dice que Mónica se apartó de él en varias oportunidades, incluso negándole que permaneciera en su casa. Desesperada llegó a pedirle al obispo de la ciudad que hable con Agustín y lo convenza. Fue entonces que recibió aquella célebre respuesta: “esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas”. Dios le dió, de esa manera, consuelo, la fuerza que le faltaba y la sabiduría para entender mejor que “nuestros tiempos” no son siempre los tiempos de Dios.

Después de muchos años de incertidumbre sobre la salvación de su hijo, finalmente sus oraciones dieron el fruto esperado. Agustín, quien había realizado un largo itinerario espiritual e intelectual que lo dejó sumido en el vacío, se bautizó en la Pascua del año 387. Mónica logró estar durante ese tiempo a su lado pues lo había seguido hasta Milán, ciudad en la que Agustín abrazó el cristianismo.

No mucho tiempo después, cuando ambos se encontraban de camino de regreso a Tagaste, Mónica cae enferma y muere en el puerto de Ostia (África). Tenía 55 años.

Conoce más de esta gran Santa:

Comments

Popular posts from this blog

Salve Cruz Bendita Madero Sagrado,

15 Lugares Bíblicos y Su Significado (FOTOS)

Habemus Papam Leon XIV