Introduccion Al Estudio Del Catecismo De La Iglesia Catolica

Recuerdo que cuando yo era niño mi abuela nos mandava al catecismo or a la doctrina como se le conocia tambien hace apenas unos ayeres, las personas que nos davan las enseñanzas eran personas que en ese entonces estavan muy pegadas a la iglesia y eran las que ayudavan en ese labor les deciamos Las Catequistas, por lo general eran las mismas que cantavan en el coro y organizavan eventos en la iglesia
 
Pero el dia de hoy les voy a  explicar lo que realmente es el catecismo de la iglesia, que gracias al Papa Juan Pablo II, se llego a una difinicion y lo que seria el libro y el catecismo de enseñanza para las siguentes generaciones a partir del año 1985
 
Acontinuacion les dare  parrafos  esenciales para comprenderlos y  darlos a conocer a todo el mundo
INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DEL CATECISMO APARTIR DEL AÑO 1985 
 
Qué es el Catecismo de la Iglesia Católica?
El Catecismo de la Iglesia católica es la exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica, atestiguadas o iluminadas por la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica y el Magisterio eclesiástico.
 
Cómo surgió el Catecismo de la Iglesia Católica?
 En 1985, el 25 de enero el Papa Juan Pablo II convocó una Asamblea extraordinaria del Sínodo de los obispos, con ocasión del vigésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, cuyo objetivo fue dar gracias y celebrar los frutos espirituales del concilio Vaticano II, profundizar su enseñanza para lograr una mayor adhesión a la misma y difundir su conocimiento y aplicación.
 
En esa Asamblea los padres sinodales afirmaron: "Son numerosos los que han expresado el deseo de que se elabore un catecismo o compendio de toda la doctrina católica, tanto en materia de fe como de moral, para que sirva casi como punto de referencia para los catecismos o compendios que se preparan en las diversas regiones. La presentación de la doctrina debe ser bíblica y litúrgica, y ha de ofrecer una doctrina sana y adaptada a la vida actual de los cristianos".
 
Esta primera comisión, se apoyó en un Comité de siete obispos diocesanos expertos en Teología y Catequesis, para realizar este trabajo. En 1986, atendiendo el deseo del Sínodo el Papa convocó a una Comisión de doce cardenales y obispos teniendo al frente al Cardenal Joseph Ratzinger para preparar el proyecto del Catecismo solicitado por los Padres del Sínodo.
 
El proyecto fue sometido a una vasta consulta de todos los obispos católicos, de sus Conferencias episcopales o de sus Sínodos, así como de los institutos de teología y catequética.
 
El equipo de redactores quedó compuesto así: de la parte de la confesión de fe se responsabilizaron el Arzobispo Estepa (España) y el Obispo Maggiolini (Italia); Arzobispo Estepa (España) Obispo Maggiolini (Italia)
 de los sacramentos, el Obispo Medina (Chile) y el Arzobispo Karlic (Argentina); Obispo Medina (Chile) Arzobispo Karlic (Argentina)
 y de la parte moral, el Arzobispo Honoré (Francia) y el Obispo Konstant (Inglaterra). Arzobispo Honoré (Francia) Obispo Konstant (Inglaterra) Más tarde se decidió dedicar una parte del Catecismo a la oración, y se optó porque la redacción se encomendara a un sacerdote católico del Líbano, el Padre Jean Corbon.
 
Y finalmente después de 6 años de intenso trabajo se tuvo el texto final del Catecismo de la Iglesia Católica, fruto de una colaboración de todo el Episcopado de la Iglesia católica, que acogió con generosidad la invitación del Papa Juan Pablo II a asumir su parte de responsabilidad en esta iniciativa que atañe de cerca a la vida eclesial.
 
 El 11 de octubre de 1992 se publica en francés el Catecismo de la Iglesia católica como una exposición oficial de las enseñanzas de la Iglesia católica, por autoridad del papa Juan Pablo II.
 
En el año de 1993 una nueva comisión, liderada nuevamente por el Cardenal Ratzinger, (se encargó de recibir las numerosas modificaciones recibidas de todo el mundo de esta primera versión con el fin de redactar en latín el texto definitivo, proyecto concluido con la publicación de la versión latina oficial el 15 de agosto de 1997, fruto de una intensa labor de más de diez años donde participaron muchos miembros de la Iglesia Universal.
 
La elaboración de este Catecismo muestra, además, la naturaleza colegial del Episcopado: atestigua la catolicidad de la Iglesia.
 
Fin y destinatarios del Catecismo de la Iglesia Católica
 
La finalidad de este catecismo es presentar una exposición orgánica y sintética de los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral, a la luz del Concilio Vaticano II y del conjunto de la Tradición de la Iglesia. Finalidad del Catecismo de la Iglesia Católica
 
Sus fuentes principales son la sagrada Escritura, los santos Padres, la Liturgia y el Magisterio de la Iglesia.
 
El presente catecismo está destinado principalmente a los responsables de la catequesis: en primer lugar a los Obispos, en cuanto doctores de la fe y pastores de la Iglesia. Les es ofrecido como instrumento para la realización de su tarea de enseñar al Pueblo de Dios. A través de los Obispos, se dirige a los redactores de catecismos, a los sacerdotes y a los catequistas. Será también de útil lectura para todos los demás fieles cristianos. Destinatarios del Catecismo de la Iglesia Católica
 
Estructura del Catecismo de la Iglesia Católica
 
El contenido del Catecismo de la Iglesia Católica se distribuye en cuatro partes: Credo; sagrada Liturgia, con los sacramentos; el obrar cristiano, expuesto a partir del Decálogo; y, por último, la oración cristiana.
 
Estas 4 partes las podemos señalar así: Lo que creemos Lo que celebramos La Vida en Cristo Lo que rezamos Catecismo 
 
Las cuatro partes están relacionadas entre sí: el misterio cristiano es el objeto de la fe (primera parte); ese misterio es celebrado y comunicado en las acciones litúrgicas (segunda parte); está presente para iluminar y sostener a los hijos de Dios en su obrar (tercera parte); inspira nuestra oración, cuya expresión principal es el "Padre nuestro", y constituye el objeto de nuestra súplica, nuestra alabanza y nuestra intercesión (cuarta parte). Cf. JUAN PABLO II, Constitución Apostólica Fidei Depositum para la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, redactado después del Concilio Ecuménico Vaticano II.
 
Los que por la fe y el Bautismo pertenecen a Cristo deben confesar su fe bautismal delante de los hombres (cf. Mt 10,32; Rom 10,9). Para esto, el catecismo expone en primer lugar en qué consiste la Revelación por la que Dios se dirige y se da al hombre, y la fe, por la cual el hombre responde a Dios (primera sección). El Símbolo de la fe resume los dones que Dios hace al hombre como Autor de todo bien, como Redentor, como Santificador y los articula en torno a los "tres capítulos" de nuestro Bautismo —la fe en un solo Dios: el Padre Todopoderoso, el Creador; y Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor y Salvador; y el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia (segunda sección). Primera parte: la profesión de la fe (nn. 26-1065)
 
La segunda parte del catecismo expone cómo la salvación de Dios, realizada una vez por todas por Cristo Jesús y por el Espíritu Santo, se hace presente en las acciones sagradas de la liturgia de la Iglesia (primera sección), particularmente en los siete sacramentos (segunda sección). Segunda parte: La celebración del misterio cristiano (nn. 1066-1690)
 
La tercera parte del catecismo presenta el fin último del hombre, creado a imagen de Dios: la bienaventuranza, y los caminos para llegar a ella: mediante un obrar recto y libre, con la ayuda de la ley y de la gracia de Dios (primera sección); mediante un obrar que realiza el doble mandamiento de la caridad, desarrollado en los diez mandamientos de Dios (segunda sección). Tercera parte: La vida en Cristo (nn. 1691-2557) 
 
La última parte del catecismo trata del sentido y la importancia de la oración en la vida de los creyentes (primera sección). Se cierra con un breve comentario de las siete peticiones de la oración del Señor (segunda sección). En ellas, en efecto, encontramos la suma de los bienes que debemos esperar y que nuestro Padre celestial quiere concedernos. Cuarta parte: La oración cristiana (nn. 2558-2865)
 
Indicaciones prácticas para el uso del Catecismo de la Iglesia Católica
 
Este catecismo está concebido como una exposición orgánica de toda la fe católica. Es preciso, por tanto, leerlo como una unidad. Por ello, en los márgenes del texto se remite al lector frecuentemente a otros lugares (señalados por números más pequeños y que se refieren a su vez a otros párrafos que tratan del mismo tema) y, con ayuda del índice analítico al final del volumen, se permite ver cada tema en su vinculación con el conjunto de la fe.
 
Con frecuencia, los textos de la sagrada Escritura no son citados literalmente, sino indicando sólo la referencia (mediante cf.). Para una inteligencia más profunda de esos pasajes, es preciso recurrir a los textos mismos. Estas referencias bíblicas son un instrumento de trabajo para la catequesis.
 
Cuando, en ciertos pasajes, se emplea letra pequeña, con ello se indica que se trata de puntualizaciones de tipo histórico, apologético o de exposiciones doctrinales complementarias.
 
Las citas, en letra pequeña, de fuentes patrísticas, litúrgicas, magisteriales o hagiográficas tienen como fin enriquecer la exposición doctrinal. Con frecuencia estos textos han sido escogidos con miras a un uso directamente catequético.
 
Al final de cada unidad temática, una serie de textos breves resumen en fórmulas condensadas lo esencial de la enseñanza. Estos "resúmenes" tienen como finalidad ofrecer sugerencias para fórmulas sintéticas y memorizables en la catequesis de cada lugar.
 
El Papa Juan Pablo II en el Prólogo del Catecismo decía: «Pido, por consiguiente, a los pastores de la Iglesia, y a los fieles, que acojan este Catecismo con espíritu de comunión y lo usen asiduamente en el cumplimiento de su misión de anunciar la fe y de invitar a la vida evangélica. Este Catecismo se les entrega para que les sirva como texto de referencia seguro y auténtico para la enseñanza de la doctrina católica, y sobre todo para la elaboración de los catecismos locales».
 
Se ofrece, también, a todos los fieles que quieran conocer más a fondo las riquezas inagotables de la salvación (cf. Jn 8, 32). Quiere proporcionar una ayuda a los trabajos ecuménicos animados por el santo deseo de promover la unidad de todos los cristianos, mostrando con esmero el contenido y la coherencia admirable de la fe católica. El Catecismo de la Iglesia católica se ofrece, por último, a todo hombre que nos pida razón de la esperanza que hay en nosotros (cf. 1 P 3, 15) y que desee conocer lo que cree la Iglesia católica.
 
Esperamos que esta imformacion  les pueda ayudar a entender un poco mas de lo que es el catecismo de nuestra iglesia catolica, y todos juntos seguir formando El Cuerpo De Cristo con  Nuestra
VERDADERA IGLESIA CATOLICA LA FUNDADA POR CRISTO
 
 

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