El Coran Me Envio a Jesus,

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EL CORÁN ME ENVIÓ A JESÚS El mensaje que ha llevado a muchos musulmanes a buscar a Cristo Muchos creen que un musulmán jamás leería la Biblia. Pero miles comenzaron a hacerlo precisamente después de leer el Corán. ¿Por qué? Porque el mismo Corán menciona: la Torah, los Salmos, y el Evangelio. Y allí comenzó la pregunta que cambió muchas vidas: Si Dios habló antes por medio de la Torah y el Evangelio… ¿por qué no leerlos? Entonces muchos comenzaron a investigar. Y cuando abrieron la Torah, encontraron algo impactante. En Éxodo 3:14, Dios habló a Moisés desde la zarza ardiente y dijo: “YO SOY EL QUE SOY.” No era solamente un nombre. Era una revelación divina. Dios eterno. Dios sin principio. Dios existente por sí mismo. Pero siglos después, apareció Jesús de Nazaret diciendo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY.” — Juan 8:58 Los líderes judíos entendieron perfectamente lo que estaba diciendo. Por eso quisieron apedrearlo. Jesús no hablaba solamente como profeta. Hablaba con auto...

Ocho consejos para mejorar el servicio de lectores durante la Misa:

Ocho consejos para mejorar el servicio de lectores durante la Misa:

1.- Antes de empezar la lectura, coloquemos el micrófono a una cuarta (más o menos) de la boca.

2.- Leamos la lectura previamente. Mejor dos veces, una primera para saber que dice el texto; y una segunda para fijarse en las palabras o nombres que nos puedan resultar difíciles. Y mucho mejor leerla en voz alta.

3.- Es decisivo comenzar nuestra lectura de forma pausada, nunca con precipitación. Así los fieles podrán seguir y enterarse de lo que se lee.

4.- Para que se nos oiga y entienda bien, son importantes dos cosas: llenarnos de aire y la segunda es abrir bien la boca para que podamos proyectar nuestra voz adecuadamente.

5.- Durante la lectura debemos mantener la ilusión de que prestamos nuestra voz a la Palabra de Dios y servimos a nuestra comunidad.

6.- Si nos equivocamos nos detenemos un instante y la volvemos a decir con calma. No hace falta pedir perdón.

7.- Los silencios en nuestra lectura son esenciales. Las pausas hacen que brillen especialmente las palabras. Aprovecharemos para respirar, y casi seguro que nos haremos escuchar.

8.- Cuando termines la lectura, espera unos segundos y mirando a los asistentes, di con cierta solemnidad: 

PALABRA DE DIOS. Esperas respuesta y te retiras con la debida reverencia.

( consejos de un locutor profesional, católico comprometido y profesor de lectura en Misa )

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