Hoy es Fiesta del Beato P. Miguel Pro, Mártir de la Guerra Cristera en México

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Miguel Agustín Pro nació en Zacatecas, México, en 1891. Su familia poseía unas minas, por lo que Miguel pasó su infancia recorriéndolas y compartiendo la vida de los trabajadores mineros. Miguel fue un niño reconocido por su sentido del humor, su alegría y su talento para dibujar, especialmente caricaturas. Cuando, años más tarde, sus hermanas ingresaron a la vida religiosa, su madre, viendo que Miguel se sentía un poco solo y triste, le propuso que fuera a un retiro, a ver si Dios lo llamaba a él también. Así, el jovencito se propuso asistir a un retiro vocacional, del que salió decidido a hacerse sacerdote en la Compañía de Jesús. A los 20 años fue aceptado en el seminario, pero dado que la situación social y política era cada vez más hostil con la Iglesia Católica, él y sus compañeros fueron enviados a estudiar a California. Posteriormente, sería enviado a España donde culminó su formación y fue ordenado sacerdote en 1925, a los 24 años. Cuando retornó a México, el Beato

Jesus Se Les Aparece a Sus Dicipulos Otra Vez En El Lago Tiberiades

Domingo 10 De Abril del 2016
Lectura Del Santo Evangelio Según San Juan (21,1-19):
#EvangelioDeHoy, #TercerDomingoDeResureccion, #LagoTiberiades, #JesusDeNuevo, #SimonMeAmas, #TuSavesQueTeAmo, #ApacientaMisObejas
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.»
Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.»
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?»
Ellos contestaron: «No.»
Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.»  Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.»
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice: «Vamos, almorzad.»
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.

Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»  Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»

Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.» 
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» 

Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»
L;Palabra del Señor
R:Gloria Ati Señor Jesus

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