Leyenda De Las Huellas DEl Diablo De Tierra Caliente,
🔥 Leyenda de las huellas DEl Diablo de Tierra Caliente 🔥
Entre #Uruapan y #Apatzingán, muy cerca de #Lombardía, existe una barranca que no solo impone por su profundidad… sino por la historia que guarda.
La gente la conoce como La Barranca del Diablo.
Dicen los más viejos que hace muchos años, San Pedro se cansó de las maldades del diablo.
Ya eran demasiados los daños, demasiadas tentaciones, demasiados inocentes lastimados.
Así que decidió darle un escarmiento.
Una mañana emprendió su búsqueda. Lo siguió por cerros, por cañadas, por caminos polvorientos… hasta que el diablo, al verse acorralado, comenzó a correr desesperado por las barrancas cercanas a Lombardía.
Corría y corría… hasta que cayó en una profunda grieta de la tierra.
Cuando San Pedro llegó al borde, sin pensarlo saltó tras él.
Y cuentan que al impulsarse, las huellas de sus sandalias quedaron marcadas en una barda natural de piedra, justo a un costado del puente que está a la salida rumbo a Lombardía.
Muchos aseguran que aún pueden verse desde la carretera.
El diablo quedó atrapado.
Pero el chamuco no se rindió.
Lleno de furia, comenzó a lanzar enormes llamaradas desde el fondo de la barranca.
Dicen que de su boca salen fuegos tan intensos que el calor se siente hasta la carretera.
Algunos juran haber visto gigantescas lenguas de fuego elevarse en la noche…
Y que dentro de esas llamas se dibuja su rostro espantoso.
Por eso —dicen— el calor en Tierra Caliente no es normal…
es el aliento del mismísimo infierno.
Hay noches en que las llamaradas son tan fuertes y el aire tan sofocante, que los conductores sienten que el carro arde.
Otros cuentan que, mientras cruzan la carretera entre Uruapan y Apatzingán, se escuchan risas macabras que salen del fondo de las barrancas.
Del susto, muchos aceleran sin pensar…
y ahí es cuando ocurren los accidentes.
Se dice que el demonio juró vengarse por estar atrapado.
Prometió no descansar, lanzar fuego sin cesar y secar toda la región hasta convertirla en ceniza.
Pero también cuentan que San Pedro no se ha ido.
Que vigila desde lo alto.
Que cuida que el diablo no escape.
Que mantiene el equilibrio entre el fuego y la fe.
Y tal vez… esa sea la verdadera razón por la que nuestra Tierra Caliente es tan ardiente.
Aunque algunos dicen algo más…
Que al diablo ya no le interesa escapar.
Que le gusta tanto este lugar, tan caliente y seco…
que se siente como en casa.
Como en el mismísimo infierno.
¿Que otra versión de esta leyenda conoces?
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