Quien Determino Que Era La Puerta Santa

Image
La Puerta Santa, símbolo del inicio del Año Santo y el paso del pecado a la gracia, fue establecida como rito jubilar por el Papa Martín V en 1423, abriéndola por primera vez en la Basílica de San Juan de Letrán. Aunque el Papa Celestino V inició la tradición en 1294, Martín V institucionalizó el acto.  Aquí los detalles clave: Origen del rito: Papa Martín V en el Jubileo de 1423, realizado en la Basílica de San Juan de Letrán. Significado:  Representa a Jesucristo, quien dijo: "Yo soy la puerta" (Juan 10:7). Desarrollo:  El Papa es quien usualmente abre la puerta para iniciar oficialmente el Jubileo, simbolizando la entrada a la misericordia de Dios. Antecedente:  Una forma temprana de "perdonanza" vinculada a la puerta existía desde 1294 con el Papa Celestino V en Santa María de Collemaggio.  Actualmente, el acto de cruzar la Puerta Santa, que se encuentra en las cuatro basílicas mayores de Roma (San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros ...

¿Es obligatorio decir ‘¡Señor mío y Dios mío!’ durante la Consagración?

¡Señor mío y Dios mío!

En la Santa Misa solemos escuchar que los fieles decir: “¡Señor mío y Dios mío!” en el momento de la Consagración del Cuerpo y la Sangre de Cristo. ¿De dónde surge esta expresión? ¿Es correcto decirla? Vayamos por partes.

Tomás, el apóstol incrédulo

Después de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, los discípulos se encontraban reunidos en una casa, a puertas cerradas, por miedo a los judíos, y por la incertidumbre de lo que sería su envío como discípulos misioneros después de que el Maestro había muerto en la Cruz.

Pero el Señor Resucitado entró en aquella soledad de los apóstoles y, les mostró las llagas de la Pasión, no para recriminarles su abandono, sino para reconciliarlos en el amor y para que fueran a anunciar el Reino de Dios, llenándolos de paz.

Sin embargo, cuando Jesús se les apareció por primera vez a los apóstoles, Tomás no estaba con ellos y no lo vio. Cuando le platicaron emocionados que habían visto al Resucitado, Tomás no les creyó; se le hacía imposible, y entonces exigió meter sus dedos en las llagas de sus manos y pies, y meter su mano en la herida del costado para poder creer.

Jesús lo entiende con su paciencia nacida del amor. La fe de Tomás es preciosa para Cristo y lo necesita para que sea Su testigo hasta los fines del mundo.

Por eso, otra vez se les apareció, pero podríamos decir que manera especial a Tomás, el incrédulo. Y entonces le pidió que metiera sus dedos y su mano en sus heridas gloriosas, y Tomás se rindió ante la evidencia y tan sólo alcanzó a exclamar: “Señor mío y Dios mío”.

El “Señor mío y Dios mío” en la Consagración

La Consagración del Cuerpo y la Sangre de Cristo durante la Santa Misa es un momento muy solemne en el que en algunas iglesias se acostumbra tocar una campanita.

Es un momento para adorar en silencio, para postrar el corazón ante el Señor presente en la Eucaristía.

Justo en este momento, hay quien acostumbra decir en voz alta: “Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28). Es decir, las palabras con las que Santo Tomás se dirigió a Jesús.

Los fieles han hecho suya esta expresión porque se trata de la proclamación de la divinidad de Jesús, pues Tomás es el primero que, ante la falta de evidencias, cae rendido ante el Resucitado, y lo confiesa con dicha expresión.

Sin embargo, esta bella devoción no está contemplada en la liturgia, por lo cual quien la realiza debe hacerlo en silencio para no interrumpir la adoración de los demás. Las normas litúrgicas piden a los fieles que, en ese momento, contemplen la divinidad del Señor en silencio.  Miralo de frente y  tampoco agachar la mirada ni la cabaeza, es un momento inolvidable de contemplacion asia la divinidad de Jesus que se hace presente, 

CON INFORMACION DEL CATESISMO DE LA IGLESIA CATOLICA Y DESDE LA FE

Comments

Popular posts from this blog

Salve Cruz Bendita Madero Sagrado,

15 Lugares Bíblicos y Su Significado (FOTOS)

Bautizame Señor NO es un Canto Catolico