Hoy se Inicia la Novena a San Pedro y San Pablo

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Cada 29 de junio la Iglesia celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, quienes murieron como mártires al dar testimonio del amor de Cristo. Esta celebración recuerda que San Pedro fue elegido por Cristo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, quien con humildad aceptó la misión de ser “la roca” de la Iglesia. Asimismo se conmemora a San Pablo, el Apóstol de los gentiles, que antes de su conversión era perseguidor de los cristianos y pasó, con su vida, a ser un ardoroso evangelizador para todos los católicos, sin reservas en el anuncio del Evangelio. En preparación a esta gran celebración, en que se festeja también al Papa, ACI Prensa ofrece una novena a los Santos Apóstoles: Primer día de la novena a San Pedro y San Pablo Segundo día de la novena a San Pedro y San Pablo Tercer día de la novena a San Pedro y San Pablo Cuarto día de la novena a San Pedro y San Pablo Quinto día de la novena a San Pedro y San Pablo Sexto día de la novena a San Pedro y Sa

5 Testimonios que Prueban que los Primeros Cristianos Creían en la Eucaristía

La Iglesia Católica ha defendido a través de los siglos que Jesús está realmente presente en el pan y el vino consagrado.

Para ello se basa en las Santas Escrituras (Juan 6,52-69; Lucas 22,19; 1 Corintios 11,23-25; etc) y también en la Tradición Apostólica.

Sobre esta última se toma en cuenta el testimonio de los primeros cristianos, aquellos quienes recibieron esta enseñanza de los apóstoles.

Aquí te compartimos algunos de ellos:

1. San Ignacio de Antioquía (110 d.C.)

Discípulo de San Juan el Evangelista y obispo de Antioquía durante 40 años. Tuvo la responsabilidad de condenar la herejía de los docetas, quienes afirmaban que Cristo nunca tuvo un cuerpo físico y por eso no querían consumir la Eucaristía. San Ignacio les decía lo siguiente:

“Esforzaos, por lo tanto, por usar de una sola Eucaristía; pues una sola es la carne de Nuestro Señor Jesucristo y uno sólo es el cáliz para unirnos con su sangre, un solo altar, como un solo obispo junto con el presbítero y con los diáconos consiervos míos; a fin de que cuanto hagáis, todo hagáis según Dios”.

2. San Justino (165 d.C.)

Fue un laico conocido como el primer apologista cristiano, pues escribió muchas cartas defendiendo la doctrina cristiana. A él le debemos una de las descripciones más detalladas del culto cristiano en los primeros siglos y, por supuesto, esta descripción incluye una bella descripción de la Eucaristía:

“A nadie le es lícito participar en la Eucaristía, si no cree que son verdad las cosas que enseñamos […] Porque no tomamos estos alimentos como si fueran un pan común o una bebida ordinaria, sino que así como Cristo, nuestro salvador, se hizo carne y sangre a causa de nuestra salvación, de la misma manera hemos aprendido que el alimento sobre el que fue recitada la acción de gracias, que contiene las palabras de Jesús y con que se alimenta y transforma nuestra sangre y nuestra carne, es precisamente la carne y la sangre de aquel mismo Jesús que se encarnó”.

3. San Ireneo (130 d.C. – 202 d.C.)

Se sabe que fue obispo de Lyon y es famoso por su obra Adversus Haereses, donde refuta las principales herejías de su época. En este libro él escribe lo siguiente:

“Para nosotros en cambio, la creencia concuerda con la Eucaristía, y la Eucaristía, a su vez, confirma la creencia. Pues le ofrecemos a Él sus propias cosas, proclamando concordemente la comunión y la unión de la carne y del espíritu. Porque así como el pan que es de la tierra, recibiendo la invocación de Dios ya no es pan ordinario sino Eucaristía, constituida por dos elementos terreno y celestial, así también nuestros cuerpos, recibiendo la Eucaristía, no son corruptibles sino que poseen la esperanza de la resurrección para siempre”.

4. San Atanasio (295 d.C. – 373 d.C.)

Quien fuera obispo de Alejandría enseñaba que:

“Verás a los ministros que llevan pan y una copa de vino, y lo ponen sobre la mesa; y mientras no se han hecho las invocaciones y súplicas, no hay más que puro pan y bebida. Pero cuando se han acabado aquellas extraordinarias y maravillosas oraciones, entonces el pan se convierte en el Cuerpo y el cáliz en la Sangre de nuestro Señor Jesucristo…”.

5. San Cirilo de Jerusalén (313 d.C. – 387 d.C.)

Fue obispo de Jerusalén y es considerado Doctor de la Iglesia. Entre sus numerosas catequesis hace una interesante referencia a la Eucaristía:

“Adoctrinados y llenos de esta fe certísima, debemos creer que aquello que parece pan no es pan, aunque su sabor sea de pan, sino el cuerpo de Cristo; y que lo que parece vino no es vino, aunque así le parezca a nuestro paladar, sino la sangre de Cristo”.

¡Es importante saber esto!

[Ver: La vez que Jesús le habló desde un crucifijo a Santo Tomás de Aquino]

[Ver: ¿Cuánta sangre perdió Cristo durante su Pasión? Cantidad exacta fue revelada a 3 santas]

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Copiado de ChurhPop

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