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Hoy es la Fiesta de San José de Cupertino, Patrono de Estudiantes con Problemas

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“Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el Cielo es de bronce. Todo el que le pide, recibe”, decía San José de Cupertino (17 de junio de 1603 - 18 de septiembre de 1663), el franciscano que no fue bueno en los estudios, pero que llegó a ser el patrono de los estudiantes.

Este santo nació en el pueblo de Cupertino, región de Lecce, Italia, en una familia muy pobre. Cuando tenía 17 años pidió ser admitido en la Orden Franciscana (Frailes Menores Conventuales), pero fue rechazado. Entonces solicitó ingresar a los Hermanos Menores Reformados, pero tampoco tuvo éxito. José casi no había recibido instrucción y, además, en lo poco que recibió, fue un mal estudiante. Finalmente, intentó ser aceptado por los frailes capuchinos, quienes lo recibieron en calidad de hermano lego.
Lamentablemente, al cabo de unos meses, José terminó siendo expulsado por “ineptitud”; era muy distraído. Sus biógrafos dan cuenta de que dejaba caer los platos que llevaba al comedor, se olvidaba los e…

La Extraña Penitencia de San Felipe Neri a una Mujer Chismosa

San Felipe Neri fue el patrono de los educadores y humoristas. El llamado Santo de la Alegría también es famoso por ser un gran confesor, pues trataba a sus penitentes de una manera muy particular.

Este es el caso de una mujer chismosa que se acercó a él para confesarse y la extraña penitencia que este santo le impuso.

San Felipe Neri: “Compras un pollo y me lo traes a mí”

Una señora tenía la costumbre de irse a confesar donde San Felipe  y casi siempre tenía el mismo cuento que decir: el de calumniar a sus vecinos. Por eso, San Felipe, le dijo:

– De penitencia vas a ir al mercado, compras un pollo y me lo traes a mí. Pero de regreso lo vas desplumando, arrojando las plumas en las calles conforme caminas. 

La señora pensó que ésta era una penitencia rara, pero deseando recibir la absolución, hizo conforme se le había indicado y por fin regresó donde San Felipe Neri.

– Bueno, Padre, he completado mi penitencia.

Y le mostró el pollo desplumado.

– Oh, de ningún modo la has completado – le dijo el santo. Ahora regresarás al mercado y en el camino recoges todas las plumas y las pones en una bolsa. Entonces regresas donde mí con la bolsa”.

– ¡Pero eso es imposible! –lloró la señora–, ¡esas plumas deben de estar ahora por toda la ciudad!. 

– Es cierto –replicó el santo–, pero tienes aún menor oportunidad de recoger todos los cuentos que has dicho sobre tus vecinos.

De esta forma la mujer por fin entendió el gran daño que hacía con sus chismes y calumnias.

¡San Felipe Neri, ruega por nosotros!

Tomado de Church POP, 


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