Hoy se celebra la fiesta de San Antonio Abad, copatrono de los animales

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Cada 17 de enero se celebra la fiesta de San Antonio Abad, ilustre padre de los monjes cristianos y modelo de espiritualidad ascética. Antonio, nació en Egipto alrededor del año 250, en el seno de una familia de labradores acaudalados. Tendría unos 18 o 19 años cuando, participando de la Eucaristía, escuchó la Escritura y quedó prendado de las palabras de Jesús cuando dice: “si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres” (Mt 19, 21). El monje debe dejar todo atrás Cuando murieron sus padres -Antonio tenía unos 20 años- decidió llevar a la práctica aquel mandato de Jesús, repartió sus bienes entre los pobres y se marchó al desierto. Allí vivió como “ermitaño”, dedicado a la penitencia y la vida de oración. Durante un tiempo vivió en una ermita que él mismo construyó, al lado de un cementerio. Esa “cercanía” con la muerte despertó en su corazón muchas reflexiones en torno a la vida del Señor Jesús. Rumiaba en su espíritu aquella verdad insondable

Hoy es Fiesta de San Antonio de Padua, el “santo de todo el mundo”

El 13 de junio la Iglesia celebra la fiesta de uno de los santos más conocidos y venerados en el mundo, San Antonio de Padua, a quien la tradición ha colocado como intercesor de quienes han extraviado algún objeto, de aquellos que buscan pareja y, más recientemente, de quienes padecen la enfermedad celíaca.

San Antonio de Padua, también conocido como San Antonio de Lisboa -por el lugar donde nació- perteneció a una familia de origen noble. Su nombre secular fue Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo, nacido en Portugal en 1195. Desde niño se consagró a la Santísima Virgen. En su juventud temprana pasó por una etapa rodeado de sensualidades y frivolidades, pero que supo bien rechazar, ayudado por la gracia de Dios y una amistad con Él, labrada en la oración y en el trato frecuente con el Santísimo Sacramento. Antonio aprendió muy bien que solo Dios es quien fortalece.

Fue admitido en la Orden Franciscana a inicios de 1221; participó en Asís, Italia, del capítulo general de la orden de ese año y más adelante fue enviado a predicar en diversas ciudades. Era tal su habilidad para la predicación que el Papa Gregorio IX lo llamó “Arca del Testamento”. Su elocuencia y trato simpático caló en el corazón de la gente, que buscaba estar cerca de él y que en más de una oportunidad le arrancó pedazos de su hábito. Por esa razón se le asignó un grupo de hermanos para protegerlo. En ocasiones, San Antonio predicaba en plazas y mercados. Sus sermones transformaron muchos corazones, y los conversos solían caer de rodillas a sus pies, agradecidos de reencontrarse con el amor y el perdón de Dios.

Fray Antonio se trasladó a Padua, donde ya había trabajado anteriormente. Allí denunció y combatió el vicio de la usura y la frivolidad. También dio allí muestra de lucidez y sabiduría. Y es que Antonio fue un hombre de estudio y de gran capacidad intelectual. A pesar de su juventud, exhibía una madurez poco común en la fe. En síntesis, fue hombre de oración y acción, y por su intercesión se obraron muchos milagros, la mayoría de los cuales han marcado para siempre a los fieles. Uno de ellos es este: un hombre retó a Fray Antonio a probar que Jesús estaba en la Eucaristía. Para ello, con ánimo de mofa, dejó sin comer tres días a su mula. Luego la llevó frente al templo y le mostró pasto fresco para comer, esperando que la mula le haga un “desaire” a Dios y se precipite sobre el alimento. Para su desconcierto y el de los que estaban presentes, la mula no comió; por el contrario, se hincó sobre sus patas delanteras, como si se pusiese de rodillas. San Antonio estaba frente al pobre animal con el Santísimo elevado en las manos. Aquella mula había sido capaz de reconocer perfectamente al que tenía enfrente: Dios.

Exhausto y enfermo, hacia el final de sus días, el Santo se retiró a los bosques de las afueras para reponerse y orar. Viendo que su vida llegaba a su fin, pidió regresar a Padua, pero solo llegó hasta los límites de la ciudad.

El 13 de junio de 1231, Antonio recibió los últimos sacramentos, entonó un canto a la Virgen con dificultad y antes de partir a la Casa del Padre, dijo sonriente: "Veo venir a Nuestro Señor". Murió con solo 35 años. Fue canonizado por el Papa Gregorio IX antes de que transcurra siquiera un año de su muerte, y declarado Doctor de la Iglesia en el siglo XX por el Papa Pío XII.

Los objetos perdidos

Que San Antonio de Padua sea intercesor eficaz en esos momentos en los que alguien ha extraviado algo se habría originado en un problema que tuvo con un novicio.

Muchos fieles acuden a San Antonio para que interceda para encontrar un buen esposo o una buena esposa. También es patrono de las mujeres estériles, pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros.

ORACION A SAN ANTONIO,

San Antonio obtenme de la Misericordia de Dios esta gracia que deseo (mencione el favor que pide).

Como tú eres tan bondadoso con los pobres pecadores, no mires mi falta de virtud antes bien considera la Gloria de Dios que será una vez más ensalzada por ti al concederme la petición que yo ahora encarecidamente hago.

Glorioso San Antonio de los milagros, padre de los pobres y consuelo de los afligidos, te pido ayuda.Has venido a mi auxilio con tan amable solicitud y me has aliviado tan generosamente que me siento agradecido de corazón.

Acepta esta ofrenda de mi devoción y amor.Renuevo la seria promesa de vivir siempre amando a Dios y al prójimo.

Continúa defendiéndome benignamente con tu protección y obtenme la gracia de poder un día entrar el Reino de los Cielos, donde cantaré enteramente las misericordias del Señor. Amen.

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